miércoles, 14 de noviembre de 2012

"Tenía ganas de hacer algo para que ya no le quedara escapatoria. Tenía ganas de destruir brutalmente todo el pasado de sus últimos siete años. Era el vértigo. El embriagador, el insuperable deseo de caer. También podríamos llamarlo la borrachera de la debilidad. Uno se percata de su debilidad y no quiere luchar contra ella, sino entregarse. Está borracho de su debilidad, quiere ser aún más débil, quiere caer en medio de la plaza, ante los ojos de todos, quiere estar abajo y aún más abajo que abajo".

martes, 13 de noviembre de 2012

"La cultura sucumbe bajo el volumen de la producción, la avalancha de letras, la locura de la cantidad. Por ese motivo te digo que un libro prohibido en tu país significa infinitamente más que los millones de palabras que vomitan nuestras universidades".

Milan Kundera.

domingo, 21 de octubre de 2012


reincidir conjugar ⇒

  1. intr. Volver a caer o incurrir en un error, falta o delito:
    prometió que no volvería a robar,pero reincidió.

sábado, 20 de octubre de 2012

"A veces me pongo a pensar en esa gente que alguna vez quisiste y después desapareció, porque la vida se trata un poco de eso, de desaparecer".

jueves, 11 de octubre de 2012

Let me sing you a waltz...

miércoles, 10 de octubre de 2012

Reflexión III.

La felicidad es eso, dura instantes.

lunes, 8 de octubre de 2012

Reflexión II.

El que se va nunca vuelve siendo el mismo. Uno se va, y vuelve siendo otro.

martes, 2 de octubre de 2012

(...) Porque la única gente que me interesa es la que esta loca, la gente que esta loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un ‘¡Ahhh!’ (...)

Jack Kerouac, "On the road".

lunes, 3 de octubre de 2011

No hay Beatles que puedan socavar esta tristeza...

martes, 27 de septiembre de 2011

[...] Y el tren de pasajeros pasa a su lado como una flecha, brum, brum, los indios apenas lo miran desaparecer en la lejanía como puntitos", y sentado en el cuartito de la lámpara roja en San Francisco, ahora con la tierna Mardou pienso: "y ése era su padre, el que yo vi en la gran soledad gris, el que se perdió en la noche; de sus juegos provienen tus labios, tus ojos llenos de sufrimiento y de aflicción, y no sabremos nunca su nombre ni su destino". Su manecita morena se acurruca en la mía, sus uñas son más pálidas que la piel, lo mismo en los pies, descalza, tiene un pie recogido entre mis mulsos para calentárselo; charlamos, iniciamos nuestra relación en el plano más profundo del amor y de los relatos de respeto y vergüenza. Porque la clave más importante del coraje es la vergüenza, y las caras imprecisas del tren que pasa no ven en la llanura si no las siluetas de los vagabundos que se alejan y desaparecen... [...]


Jack Kerouac - "Los subterráneos".

lunes, 15 de agosto de 2011

"El nervio conoce su fin cuando el miedo suple la voz".

martes, 2 de agosto de 2011

Mensaje en botella II.

Nada más elocuente que el silencio.

sábado, 30 de julio de 2011

Paz.

Junto a la mesa de la esquina en
El café
Está sentada
Una pareja de mediana edad.
Han terminado de comer
Y están bebiendo una cerveza
Cada uno.
Son las 9 de la noche.
Ella está fumando un cigarrillo.
Luego él dice algo.
Ella asiente.
Luego habla ella.
Él sonríe, mueve la mano
Luego se quedan callados.
A través de la persianas
Junto a la mesa
Parpadea
Una luz roja de neón.

No hay guerra
No hay infierno.

Luego él levanta su botella
De cerveza.

Es verde,
Se la lleva a los labios
Le da un sorbo.

Es una Coronet.

Ella tiene el codo derecho
Apoyado sobre la mesa
Y en la mano
Sostiene el cigarrillo
Entre el pulgar y
El índice
Y cuando ella le mira
Fuera las calles
Florecen
En la noche.

Suerte

Hubo una vez
En que fuimos jóvenes
Dentro de esta máquina
Bebíamos
Fumábamos
Tecleábamos

Fue un tiempo de
Esplendor
Un milagro

Aún lo es

Solo que ahora
En vez de
Ir hacia el tiempo
Es el tiempo
El que viene hacia nosotros
Y hace que cada palabra
Taladre
El papel.

Clara
Rápida
Contundente

Alimentando
Un espacio
Que se cierra.


Charles Bukowski.

Vuelvas a casa.

Duermo abrazándote y eso me tranquiliza.
No te imaginas cuanto bien me hacen tus caricias.

En este viaje campo adentro,
una estampida de luciérnagas nos atrapa.

Ya me siento mejor, mucho mejor.
Se hizo tarde,
es hora de que vuelvas a casa.


Audio, por Coiffeur y Lisandro Aristimuño:

martes, 26 de julio de 2011

Mensaje en botella.

Váyase. Váyase y vuelva siendo otro.

lunes, 25 de julio de 2011


El mundo se terminó el día en que te fuiste, George Harrison.

jueves, 21 de julio de 2011

Comptine d'un autre été.

Una pregunta sin respuesta
resultaba fútil aquella madrugada
en que se eclipsaban tu dos y mi dos.
Y yo, resignándome a estropear
la luz de mi contorno
quebrantado por tus ojos lacerantes.
Y vos, y tu misterio, tan nocturno
tan ilegible
confundiéndose en el éter.
Y vos, y tu voz haciendo un eco
infinito, perpetuo
que penetraba mis crónicas.
Y una vez más vos, así,
tan vos, tan espontáneo
lastimando con tus besos despiadados.
Y vos, y tu silencio anestésico
que ejecuta a gritos
mi efímero plan.



Y.

Nota mental II.

Alejarse.

martes, 19 de julio de 2011

Toco tu boca.


Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.



Julio Cortázar.

(Rayuela, capítulo 7).

viernes, 8 de julio de 2011

Hold on.